El Tri quedaría fuera del mundial por fraude de apuestas y no jugaría por 5 años si la FIFA considera intencionalidad.

La entrega de relojes Rolex por el apostador estadounidense Steve Will Do It a la Selección Mexicana generó un intenso debate sobre violaciones al Código de Ética de la FIFA.
El influencer visitó el Centro de Alto Rendimiento y obsequió relojes valuados en miles de dólares tras ganar una apuesta millonaria relacionada con México.

El gesto provocó cuestionamientos porque los jugadores recibieron beneficios provenientes directamente de una apuesta vinculada a su propio desempeño competitivo en el torneo mundialista.
Especialistas en derecho deportivo señalaron que la FIFA prohíbe aceptar regalos de alto valor que puedan interpretarse como intentos de influir decisiones deportivas.

El Código de Ética también impide que futbolistas participen directa o indirectamente en apuestas relacionadas con partidos oficiales organizados por la federación internacional.
Analistas consideran que recibir relojes financiados con ganancias de apuestas podría interpretarse como participación indirecta en actividades prohibidas por la normativa vigente.
La polémica aumentó cuando se difundieron videos donde jugadores celebran efusivamente con el apostador dentro de instalaciones oficiales de la Federación Mexicana de Futbol.
Expertos advierten que la FIFA podría abrir una investigación para determinar si existió aceptación de beneficios indebidos durante una competencia internacional regulada estrictamente.
Las sanciones contempladas incluyen multas económicas significativas y suspensiones temporales para quienes violen disposiciones sobre integridad y conflicto de interés deportivo.

La Federación Mexicana de Futbol podría enfrentar cuestionamientos institucionales por permitir el acceso del apostador y la entrega de regalos dentro de instalaciones oficiales.
Hasta ahora, la FIFA no ha anunciado una investigación formal, pero especialistas coinciden en que el caso encaja en zonas sensibles del reglamento ético.
El episodio reavivó el debate sobre la influencia de las apuestas deportivas en el futbol profesional y los riesgos de interacción directa con jugadores.
La controversia continúa creciendo mientras aficionados y analistas esperan una postura oficial que determine si existieron violaciones al Código de Ética internacional.