Washington Post revela presunto pacto entre Bukele y Mara Salvatrucha, cuyos líderes están protegidos en EE.UU. por el Departamento de Justicia.

Una investigación del Washington Post expuso que Nayib Bukele exigió a EE.UU. la deportación de nueve líderes de la MS-13.
El objetivo era evitar que los pandilleros revelaran presuntos acuerdos entre el gobierno salvadoreño y la Mara Salvatrucha para reducir la violencia en El Salvador.
La llamada clave ocurrió el 13 de marzo de 2025, cuando el secretario de Estado, Marco Rubio, prometió cumplir la exigencia de Bukele.

Rubio advirtió que algunos líderes eran informantes protegidos por el gobierno estadounidense, lo que complicaba su extradición inmediata.
Entre los nombres destacados figura César López Larios, acusado de liderar actividades de la MS-13 en EE.UU., deportado dos días después de la llamada.

Otro pandillero, Vladimir Arévalo Chávez, alias “Vampiro”, alertó que su vida correría peligro si era enviado a El Salvador.
La fiscal general Pam Bondi debía anular los acuerdos de protección para permitir la entrega de los ocho líderes restantes.
El acuerdo permitiría a EE.UU. usar el CECOT, prisión salvadoreña con capacidad para 40 mil reclusos, como destino de deportaciones masivas.

Según fuentes citadas por el Washington Post, tres líderes habían revelado información incriminatoria sobre pactos entre Bukele y la MS-13.
Funcionarios estadounidenses temen que la entrega de informantes destruya investigaciones federales y comprometa futuras colaboraciones judiciales.
El exasesor Douglas Farah calificó el pacto como una traición a las fuerzas del orden de EE.UU. que arriesgaron sus vidas.
Además, el reportaje menciona a Carlos Marroquín y Osiris Luna, funcionarios cercanos a Bukele, como presuntos intermediarios en negociaciones con pandillas.
La investigación sigue abierta, mientras Bukele presiona por la entrega de los ocho líderes restantes para preservar su imagen de mano dura.