Senado mexicano suspendió discusión sobre permitir tropas estadounidenses en territorio nacional, priorizando la defensa de la soberanía y tradición diplomática de no intervención.

Legisladores de diversas bancadas coincidieron en que la presencia de militares extranjeros enviaría un mensaje contradictorio con la postura histórica de México frente intervenciones armadas.
El debate se dio en un contexto marcado por la reciente agresión militar de Estados Unidos contra Venezuela, condenada por sectores políticos y sociales latinoamericanos.
Senadores advirtieron que avalar entrenamientos conjuntos con fuerzas estadounidenses, después de esa operación en Venezuela, podría interpretarse como apoyo implícito a políticas intervencionistas cuestionadas internacionalmente.
En comisiones dictaminadoras, legisladores enfatizaron que cualquier cooperación en seguridad debe respetar límites claros, garantizar transparencia y evitar subordinación de instituciones mexicanas a mandos extranjeros.
La Cámara Alta recordó que Constitución mexicana obliga a conducir política bajo principios de paz, solución pacífica de controversias, respeto a la autodeterminación y cooperación.

En ese marco, senadores subrayaron que México no puede guardar silencio ante la agresión militar sufrida por Venezuela, pues dañaría su credibilidad como actor diplomático.
La condena aprobada en el pleno exige respetar derecho internacional, investigar responsabilidades y evitar que se normalicen operaciones militares unilaterales bajo pretextos de seguridad regional.
Organizaciones civiles celebraron la decisión del Senado, señalando que el ingreso de tropas extranjeras ha derivado en abusos, opacidad y tensiones políticas difíciles de revertir.
Especialistas consultados advirtieron que México debe fortalecer controles civiles sobre las fuerzas armadas y privilegiar esquemas de cooperación regional sin despliegues permanentes de efectivos extranjeros.
El Senado también pidió reforzar canales diplomáticos con Venezuela y otros países latinoamericanos, para promover soluciones políticas que atiendan las causas profundas de los conflictos.
Con esta resolución, el Senado mexicano envía mensaje, defender la soberanía, condenar agresiones militares y sostener una política exterior coherente con la historia diplomática nacional.