Nuevo dinosaurio carnívoro Xenovenator espinosai en Coahuila impulsa nuevas investigaciones

Nuevo dinosaurio carnívoro Xenovenator espinosai en Coahuila impulsa nuevas investigaciones sobre la evolución de los dinosaurios en México, según un reciente estudio publicado en Diversity.

El fósil, hallado en la Formación Cerro del Pueblo, pertenece al Cretácico Tardío y posee una antigüedad aproximada de setenta y cuatro millones de años confirmados científicamente.

El hallazgo destaca la riqueza paleontológica del norte mexicano y refuerza la importancia de Coahuila como región clave para comprender la diversidad prehistórica continental.

El estudio fue desarrollado por un equipo internacional liderado por especialistas del Museo del Desierto y la Universidad Humanista de las Américas, con apoyo británico.

La colaboración con la Universidad de Bath permitió integrar análisis comparativos avanzados que fortalecen la identificación taxonómica del nuevo dinosaurio y su relevancia evolutiva global.

El paleontólogo Héctor Rivera-Sylva explicó que las características anatómicas de Xenovenator confirman su pertenencia a los troodóntidos, un grupo cercano al linaje que originó las aves modernas.

Los investigadores estiman que el dinosaurio medía poco más de tres metros y poseía sentidos altamente desarrollados, especialmente visión y oído, útiles para cazar con precisión.

Estas capacidades sensoriales sugieren un depredador ágil y estratégico, capaz de adaptarse a diversos entornos del Cretácico Tardío, donde coexistían múltiples especies competidoras.

El descubrimiento aporta evidencia significativa sobre la diversidad de dinosaurios en México, ampliando el registro fósil y fortaleciendo hipótesis sobre conexiones biogeográficas antiguas.

Los especialistas señalan que los rasgos del espécimen sugieren intercambios faunísticos entre Asia y Norteamérica, resultado de antiguos corredores terrestres durante el Cretácico Tardío.

Este vínculo intercontinental refuerza la importancia del territorio mexicano como zona clave para estudiar procesos evolutivos que moldearon depredadores altamente especializados.

El hallazgo de Xenovenator espinosai consolida a México como referente paleontológico internacional y abre nuevas líneas de investigación sobre la evolución de dinosaurios carnívoros regionales.

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