Iraníes hackean Iphone de asesor de Netanyahu y descubren información sensible que compromete seguridad del gobierno sionista.

El reciente hackeo del teléfono móvil de Tzachi Braverman, jefe de gabinete del primer ministro israelí, generó tensión política tras atribuirse la operación a un grupo vinculado a Irán.
El ataque ocurrió mientras Benjamin Netanyahu viajaba a Estados Unidos, momento aprovechado por los hackers para anunciar el acceso a archivos y comunicaciones confidenciales.
El grupo Handala afirmó haber obtenido la lista de contactos, el número personal de Braverman e incluso un video, difundiendo gradualmente información para aumentar la presión sobre Tel Aviv.

Aunque la oficina del primer ministro negó inicialmente cualquier intrusión, la publicación continua de archivos filtrados incrementó dudas oficiales.
Y de esta forma alimentó preocupaciones dentro del aparato de seguridad israelí del primer ministro Benjamín Netanyahu.
El incidente se inscribe en una escalada cibernética creciente entre Israel e Irán, donde Teherán y aliados como Hezbollah han intensificado operaciones digitales.
Inteligencia iraní ha mejorado sus capacidades de hackeo
Autoridades de ciberseguridad israelíes señalan que los grupos iraníes han mejorado precisión, velocidad y capacidad para explotar vulnerabilidades.
Los actores iraníes buscan información sensible que pueda comprometer decisiones políticas, movimientos diplomáticos y estructuras internas del gobierno israelí.

Analistas consideran que la operación buscó exhibir debilidades tecnológicas israelíes y enviar un mensaje sobre la capacidad iraní para penetrar dispositivos de altos funcionarios.
El caso refleja una tendencia regional donde ataques cibernéticos sustituyen confrontaciones directas, permitiendo obtener inteligencia crítica sin recurrir a acciones militares.
Expertos advierten que la filtración de datos personales de Braverman podría utilizarse para chantajes o campañas de desinformación dirigidas contra figuras clave del gobierno israelí.
Israel ha reforzado protocolos de seguridad digital tras el incidente, buscando cerrar brechas tecnológicas y anticipar nuevas tácticas empleadas por grupos respaldados por Irán.
El hackeo marca un episodio significativo dentro de la guerra cibernética regional, evidenciando cómo la inteligencia digital redefine el equilibrio estratégico entre Israel, Irán y sus respectivos aliados regionales.