Cierre aéreo en El Paso no fue por drones del Cártel de Sinaloa sino por actividad del pentágono y un globo de helio.

El cierre del espacio aéreo sobre El Paso generó alarma internacional tras difundirse versiones que atribuían la medida a drones del Cártel de Sinaloa cruzando desde México.
La FAA anunció inicialmente una restricción de diez días por “razones especiales de seguridad”, lo que alimentó especulaciones sobre una incursión aérea del crimen organizado.
Autoridades estadounidenses señalaron primero que drones presuntamente operados por un cártel mexicano motivaron el cierre para proteger la aviación comercial en la zona fronteriza.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, afirmó que la FAA y el Departamento de Guerra actuaron rápidamente para neutralizar una supuesta amenaza de drones criminales.
Sin embargo, versiones posteriores revelaron inconsistencias importantes en la narrativa oficial, generando dudas sobre la veracidad de la supuesta incursión aérea del cártel.
Funcionarios federales indicaron después que el cierre respondió realmente a pruebas militares con tecnología láser antidrones realizadas en Fort Bliss, cerca del aeropuerto.
La FAA habría actuado sin coordinación plena con el Pentágono, lo que provocó una reacción inmediata para evitar riesgos a aeronaves civiles durante las pruebas.

Aerolíneas como Southwest y United suspendieron operaciones temporalmente, generando retrasos y confusión entre miles de pasajeros en la región fronteriza.
Horas después, la FAA reabrió el espacio aéreo sin explicar claramente por qué la amenaza desapareció tan rápido, aumentando la incertidumbre pública.
Una versión adicional señaló que el ejército confundió un globo de fiesta con un dron extranjero, detonando el cierre total del espacio aéreo.
La representante Verónica Escobar aseguró que no existía ninguna amenaza real y cuestionó la falta de coherencia en la información oficial difundida.
Hasta ahora, el gobierno estadounidense no ha aclarado definitivamente las causas del cierre, dejando abierta la discusión sobre errores de comunicación institucional.
La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que México no recibió información oficial sobre drones y pidió una explicación formal a Estados Unidos.
El episodio evidencia cómo versiones no verificadas pueden escalar rápidamente y generar percepciones erróneas sobre seguridad fronteriza y actividad criminal.