Trump envía 50 mil tropas a invadir Irán que serán destruídas en horas, cuando los expertos aseguran que se requiere más de 2 millones para intentarlo.

El Pentágono ordenó el despliegue de miles de paracaidistas de la 82ª División Aerotransportada hacia Medio Oriente, intensificando la postura militar estadounidense ante el conflicto con Irán.
Funcionarios estadounidenses confirmaron órdenes escritas para movilizar soldados del 1st Brigade Combat Team y del cuartel general de la división desde Fort Bragg.
Las tropas forman parte de la Immediate Response Force, unidad entrenada para desplegarse en 18 horas y ejecutar misiones críticas en escenarios de alta tensión.
El despliegue ocurre tras semanas de especulación sobre la participación de la 82ª División, luego de retirarse abruptamente de un ejercicio militar en Luisiana.

Washington evalúa enviar fuerzas a puntos estratégicos de Irán, aunque aún no está claro si las tropas pisarán territorio iraní en esta fase inicial.
Tres buques de guerra con 4,500 efectivos del Tripoli Amphibious Ready Group avanzan hacia la región para reforzar la presencia militar estadounidense.
El grupo incluye a la 31st Marine Expeditionary Unit, especializada en operaciones anfibias y compuesta por más de dos mil marines altamente entrenados.

Otra unidad similar, la 11th Marine Expeditionary Unit, salió anticipadamente de San Diego y podría reemplazar o apoyar a la 31st MEU próximamente.
Entre los planes analizados destaca la posible toma de la isla iraní de Kharg, responsable de exportar cerca del noventa por ciento del petróleo nacional.
Funcionarios aseguran que fuerzas estadounidenses podrían capturar la isla rápidamente, aunque enfrentarían ataques continuos de drones y misiles iraníes.
Este mes, Washington bombardeó objetivos militares en Kharg sin dañar la infraestructura petrolera, buscando presionar a Teherán sin afectar el mercado energético.
La isla, ubicada a quince millas de la costa iraní, representa un punto estratégico clave para aumentar la influencia estadounidense en la región.
El gobierno estadounidense considera que controlar Kharg otorgaría ventaja significativa en las negociaciones y limitaría la capacidad económica de Irán.
Las decisiones finales dependerán de la evaluación de riesgos y de la respuesta iraní ante la creciente presión militar estadounidense.